Ya quedó para el recuerdo aquellas charlas interminables por teléfono y los video-chats "robados" en el estudio jurídico.
Aquella nena hermosa, preciosa que me miraba a través de la web-cam allá en la Argentina y que pasando los meses yo creí que nunca iba a alcanzar por la lejanía y por el tiempo, que jamás se acababa en la distancia.
Y hoy, estas conmigo, muy juntos los dos viviendo y agradezco cada día al cielo tu llegada a mi vida, tu llegada a mi lado.
Hoy no hay tantas palabras, porque sabemos que nos amamos con sólo mirarnos. Te amo Nancy.
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