Cada día mirándote sé que es en tu cuerpo donde quiero vivir y en tu alma donde quiero descansar.


Días habrá,
en los que brille tu mirar,
al alba de un nuevo día,
tus pupilas y las mías,
se deseen al despertar.
Días habrá...


Nuestro primer mes de casados.

Hace justo un mes comenzó una nueva etapa en nuestras vidas. Una etapa que nunca nos atrevimos a iniciar con nadie.
Experincias pasadas hemos tenido, no podemos negarlo y en nuestra singladura han existido personas que han contribuido a "rellenar" de algún modo los vacíos sentimentales que toda persona como tal necesita ocupar.

Pero en ningún modo, según mi experiencia a mis 36 años, he podido sentir con nadie lo que por vos siento.
De ninguna manera hubiera dado yo el sí con tanto gusto, prestancia y diligencia si no sientiese que en lo más profundo de mi alma vos sos la mujer de mi vida.
Jamás de ninguna forma he amado con tanta pasión, con tanta entrega y nunca me sentí tan correspondido por un amor hermoso como el que me vos me entregas.
A pesar de la distancia que hemos tenido (y por el momento) tenemos que soportar,  pudimos comprobar que ningún impedimento es para saber que lo nuestro es lo más grande que ha podido pasarnos nunca.

Corroborando todo lo que hace un mes prometimos, pero aunque nuestra boda no fue en la Iglesia, también lo fue ante Dios, y por ello ante El juramos, también hoy y todos los días y a cada momento de lo que resta de mi existencia, juro que seré tuyo por siempre, en lo bueno y en lo malo, en la salud y en la enfermedad, en las alegrías pero también en las tristezas, en la bonanza y en la escasez, en la luz y en la oscuridad, salvando todo obstáculo que pueda existir entre nosotros o delante de nosotros, porque nosotros somos lo primero y lo único, el principio y el fin; nada nos disolverá. Hoy más que nunca, te amo, Nancy.



No hay comentarios:

Publicar un comentario