Cada día mirándote sé que es en tu cuerpo donde quiero vivir y en tu alma donde quiero descansar.


Días habrá,
en los que brille tu mirar,
al alba de un nuevo día,
tus pupilas y las mías,
se deseen al despertar.
Días habrá...


jueves, 22 de marzo de 2012

Estamos cerca.

Ya casi ha llegado la hora. Tantos sueños, tantas noches en vela, tantas horas, días y meses vividos a la distancia. Tanto hablar, seca la garganta, tanto especular...
Pues aquí está el día amor.
Este blog ha sido testigo de todo el amor, toda la pasión, toda esa entrega que, desde el principio nos ofrecimos.

Vos no sos tan expresiva, tus formas son distintas, es normal. Pero en todo este tiempo me has demostrado que tu amor es grande, tanto como el mío o quizás más. Me has demostrado la importancia de la paciencia y me has ayudado a recobrar la confianza en las personas. Si, he de reconocerlo que después de una etapa muy mala de mi vida mi confianza tendía a 0. Porque no todo es bonito y los humanos tenemos nuestras fobias, manías y demás zarandajas que hay que aprender a sacudirse como el perro que se sacude las pulgas. También aprendí con vos que tener confianza en los demás es tenerla en uno mismo. Algo que ya sospechaba, pero que me faltaba llevarlo a la práctica, no sólo en los post de un foro. En eso vos sos pionera conmigo.

Aparte de enamorarme de vos, de admirar y deleirtarme con tu belleza en cada imagen, en cada verso, con tu voz, y más adelante recorriendo cada poro de tu piel, empapándome en vos, liberándome en esos días como un condenado cuando vuelve a ver la luz del sol, cuando los rayos de ese astro de luz vuelven a recorrer su piel, asi recorría yo tu cuerpo con verdadera pasión.

Y es que amor, me gustas con locura. Lo supe desde el primer día en que te vi. Algo me lo decía. En tus formas, en tu mirada, en tus gestos y maneras que ansiaba descubrir personalmente. Tu voz que deseaba escuchar así, tan cerca.  No me canso de afirmar que descubrirte fue lo más grande que me pudo suceder aquí, en esta vida. Nuestro encuentro fue un manantial de vida que nos invadió de pies a cabeza. ¡Tan juntos y tan bien!...

No puedo más que darle gracias a Dios por que te encontré y por existir. Ya estamos juntos vida mía.


                                                       TE AMO.

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