(décima)
No sabés cuanto deseo
ver esos ojos cercanos
y poder tener sus manos
sin pudor ni devaneo,
de su pelo ese ondeo
quiero esa risa de niña
que al firmamento encariña
y me de a probar su boca
y se vuelva un poco loca
cuando a su cuerpo me ciña.
No sabés cuanto deseo
ver esos ojos cercanos
y poder tener sus manos
sin pudor ni devaneo,
de su pelo ese ondeo
quiero esa risa de niña
que al firmamento encariña
y me de a probar su boca
y se vuelva un poco loca
cuando a su cuerpo me ciña.
No hay comentarios:
Publicar un comentario